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Juan Carlos Ogando, actor y director de teatro, acusado de acoso sexual

La escena teatral venezolana se vio sacudida por las denuncias de abusos sexuales en contra de Juan Carlos Ogando, director y cofundador del Grupo Actoral Skena. Los testimonios de sus víctimas se suman a las decenas de testimonios en redes sociales que relatan experiencias similares con músicos de bandas venezolanas.

La denuncia en contra de Juan Carlos Ogando la hizo Andrea González Cariello en Instagram, la primera víctima que se atrevió a señalar los abusos de poder del director. La joven publicó un video en el que cuenta su experiencia e invita a otras jóvenes a alzar su voz en contra de los abusos del también empleado de Televen.

Ogando, cofundador de uno de los grupos de teatro más reconocidos en Caracas, se graduó como ingeniero de la Universidad Central de Venezuela. Sin embargo, se ha desempeñado como actor y director de muchos de montajes en la capital.

En el audiovisual, González comienza explicando que hace la denuncia no porque «quiera llamar la atención»,  sino porque considera que es el momento adecuado. «Al fin la gente se está tomando en serio lo que está pasando», afirmó.

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«Yo y otras niñas también fuimos víctimas de, no sé ni siquiera cómo llamarlo, por parte de un señor mucho mayor que no es músico. Pero pertenece a la movida artística del país desde hace mucho tiempo. Este señor es una figura familiar, se camufla con amabilidad.  Tiene un encanto al que aprendí a tenerle miedo y asco al mismo tiempo: Juan Carlos Ogando», expresó.

Y agregó: «El miedo, vergüenza e impotencia que sentí la sigo sintiendo. Ogando es una amenaza para las jóvenes, adolescentes y mujeres del Grupo Skena».

La joven especificó que Ogando es amigo de su mamá desde hace mucho tiempo por lo que lo conoce desde que es una niña. Asimismo, describió al director como un hombre simpático, «repulsivamente» caballeroso, ágil e inteligente.

«A este troglodita le encantaba saludarme inapropiadamente. Le encantaba tocar partes de mi cuerpo que entre los 13 y 17 años nadie tiene que estar tocando y menos un adulto. Robaba besos ‘inocentemente’, hacía comentarios insinuantes y lanzaba unas miradas tan lascivas que sin tocarte, te tocaba», denunció.

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